martes, 15 de septiembre de 2009

Oye Andrelo.

Estadio Luna Park. Recital del gran Andrés Calamaro. Padre me obsequió entradas bastante cerca, porque en este caso, lamentablemente, no había campo.
Yo, con mi ropa de recital, por lo tanto, bastante crota. Resto de la gente, muy bien vestida, mujeres con botas de taco, tapados de piel, extensiones, peinados y cosas que definitivamente no convinan con un show del Salmón.
Por mi parte, muy indignada porque no te permitían permanecer parada. Es un recitaal! qué podes hacer sentada?
Canción "Me estas atrapando otra vez". Todos sentados, solo algunos cantábamos desaforadamente, porque de verdad lo sentíamos, y no como toda esa gente que estaba ahí porque había canjeado sus entradas con los puntos de algún GoldClub. Hacia el final de la canción no pude evitar pararme, y al ser una de las pocas, afortunadamente llamé la atención de Andrés, quien al grito de "Nunca me podre alejar de ti" me miró a los ojos, me señaló, y sonrió.
Me hizo feliz por un rato el buen hombre.

Chica difícil

El muchacho era el conocido de una amiga, en un principio nuestras charlas eran solo virtuales, hasta que un día me propuso una salida.
Solo los sábados era posible el encuentro, por nuestras complicaciones de horarios.
Sábado 1: Fallido. Excusa: Su madre se enferma, se tiene que quedar con ella.
Sábado 2: Fallido. Excusa: No la recuerdo, mi inconsciente no me lo permite.
Sábado 3: Encuentro concretado. Viaje en tren y subte - ida. Galería de recoleta. Regreso - subte y tren. El susodicho
venia amenazándome con "comerme la boca" cuando el encuentro se concrete, pero no lo hizo. Hubo varias situaciones incomodas, donde noté que pretendía que avance, pero viniendo de mi, eso es casi imposible. Estación de tren, acercamiento de caras, el tren interrumpe. Subimos al tren, miradas cómplices, detrás nuestro sube una señora con un enorme grabador, de esos grandes y viejos, pone un tema romántico muy cursi, cual soundtrack de Titanic, próxima estación, la señora baja. Nos miramos, tentados, sin entender la función de la mujer musicalizadora. Luego de varios intentos fallidos, el beso se concretó. Debo admitir que me hice mucho la difícil, tanto, que logre me dijera "te juro, sos la mina mas difícil que conozco". Y disimulando, me sentí orgullosa de serlo.


Si lo sabe, Cante.

Situacion: Amigas en casa, pizza, cerveza y partido Argentina-Brasil.
Por supuesto, no me interesa para nada el football y por lo tanto, no entiendo nada de los que pasa sobre el cesped lisito de las canchas.
Argentina perdía, y a mi entender jugaba muy mal, pero de repente ocurre el milagro: GOAL!
Las chicas felices lo festejan y mientras yo observo la repeticion con el grito de "Cantalo cantalo" (que por lo que luego comprendí, suele decirse cuando la pelota ingresa al arco del contrincante).
Una de mis amigas pregunta: "¿Quién lo metió?"
y yo, orgullosa de mi gran conocimiento futbolistico contesto "un tal Cantalo, recien el relator dijo Cantalo Cantalo"
Por supuesto, avalancha de carcajadas ante mi estúpida mencion.
Pero yo qué iba a saber que el muchacho Cantalo no existia?