El muchacho era el conocido de una amiga, en un principio nuestras charlas eran solo virtuales, hasta que un día me propuso una salida.
Solo los sábados era posible el encuentro, por nuestras complicaciones de horarios.
Sábado 1: Fallido. Excusa: Su madre se enferma, se tiene que quedar con ella.
Sábado 2: Fallido. Excusa: No la recuerdo, mi inconsciente no me lo permite.
Sábado 3: Encuentro concretado. Viaje en tren y subte - ida. Galería de recoleta. Regreso - subte y tren. El susodicho venia amenazándome con "comerme la boca" cuando el encuentro se concrete, pero no lo hizo. Hubo varias situaciones incomodas, donde noté que pretendía que avance, pero viniendo de mi, eso es casi imposible. Estación de tren, acercamiento de caras, el tren interrumpe. Subimos al tren, miradas cómplices, detrás nuestro sube una señora con un enorme grabador, de esos grandes y viejos, pone un tema romántico muy cursi, cual soundtrack de Titanic, próxima estación, la señora baja. Nos miramos, tentados, sin entender la función de la mujer musicalizadora. Luego de varios intentos fallidos, el beso se concretó. Debo admitir que me hice mucho la difícil, tanto, que logre me dijera "te juro, sos la mina mas difícil que conozco". Y disimulando, me sentí orgullosa de serlo.
martes, 15 de septiembre de 2009
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